Mitos Sobre la Colestasis Intrahepática del Embarazo: ¿Qué nos Ayuda a Aclarar la Literatura Científica?
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La colestasis intrahepática del embarazo (ICP, por sus siglas en inglés) es un trastorno poco común y a lo largo de los años se han creado y extendido conceptos erróneos acerca de esta condición. En ICP Care, a menudo nos hacen las mismas preguntas sobre estos conceptos erróneos, los cuales parecen provenir de médicos, proveedores, así como de la comunicación entre pacientes. En este blog queremos ayudar a disipar algunos de estos mitos y aclarar el diagnóstico y el tratamiento de la ICP. Toda la información de este artículo se basa en estudios de investigación científica y estas referencias se pueden encontrar en el sitio web de ICP Care para obtener más información.

Mito: la ICP solo puede ocurrir en el tercer trimestre del embarazo

Hecho: Aunque la ICP es más común en el segundo y tercer trimestre de embarazo debido a niveles hormonales más elevados, en algunos casos se ha diagnosticado desde 5 semanas de gestación. Es por eso que deben realizarse los análisis correspondientes siempre que se presenten síntomas. Un paciente jamás debe escuchar que es “demasiado pronto” para presentar ICP.

Mito: La extirpación de la vesícula biliar (colecistectomía) evitará la ICP en el futuro

Realidad: la colestasis intrahepática del embarazo es una afección hepática en la que las hormonas del embarazo alteran el transporte de bilis en el hígado. Los pacientes con ICP tienen más probabilidades de tener problemas con su vesícula biliar, como cálculos biliares, y es posible que deban extirparla por estos motivos. Sin embargo, la extirpación de la vesícula biliar no tiene consecuencias sobre el desarrollo de la ICP y dicho proceso no debe ocurrir únicamente porque un paciente ha sido diagnosticado por ICP.

Mito: No debe comer (en ayunas) antes de realizarse la prueba de ácidos biliares

Hecho: Es necesario comer antes de la prueba. Estudios recientes han demostrado que muchas mujeres que presentaban colestasis no habrían sido diagnosticadas si hubieran estado en ayunas antes de la prueba. Los niveles de ácidos biliares son mucho más bajos en ayunas debido a que están concentrados en la vesícula biliar y estos se secretan después de cada comida. Por lo tanto, un resultado de niveles de ácidos biliares después de comer es el más preciso y confiable para descartar la ICP.

Mito: Si los ácidos biliares se normalizan con el tratamiento con ácido ursodesoxicólico (Ursodiol), no es necesario que se produzca un parto prematuro.

Hecho: Ningún estudio ha podido demostrar que si los ácidos biliares se normalizan, el riesgo para el bebé disminuye. Un estudio reciente demostró que el tratamiento con Ursodiol reduce el riesgo de parto prematuro, pero ningún estudio ha podido abordar la muerte fetal con un número suficiente de pacientes para llegar a una conclusión. El mecanismo de la muerte fetal en la ICP no se ha podido entender completamente, pero sabemos que se correlaciona con niveles altos de ácidos biliares. No sabemos si este riesgo desaparece cuando los ácidos biliares disminuyen. Por lo tanto, el momento del parto sigue determinándose de acuerdo con el nivel de ácidos biliares
más alto presentado durante el embarazo.

Mito: La picazón debe ocurrir en las manos y los pies para ser colestasis.

Realidad: La picazón a menudo es generalizada. Algunas mujeres presentan el característico picor en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, pero no siempre sucede así. Si tiene picazón, incluso si no está en las manos ni en los pies, puede ser colestasis.

Mito: si los niveles de ácidos biliares son normales, no tienes colestasis

Hecho: Los niveles de ácidos biliares pueden tardar algunas semanas en elevarse después de que comienza la picazón. Si los síntomas continúan, se recomienda seguir determinando los niveles de ácidos biliares.

Mito: Sólo se le puede diagnosticar basándose en la prueba de ácidos biliares del “embarazo”

Hecho: Cualquier prueba de ácidos biliares se puede utilizar para el diagnóstico. Hay varias pruebas de ácidos biliares y todas se realizan de manera diferente. Se puede utilizar cualquiera de estas pruebas. La confusión se produce porque algunas de estas pruebas tienen un rango de referencia distinto del embarazo. En estas pruebas, el diagnóstico debe realizarse cuando los niveles de ácidos biliares exceden los 10 µmol/L y se debe ignorar el rango de referencia. En las pruebas de ácidos biliares fraccionados (que tienen un rango de referencia más bajo), el diagnóstico debe ocurrir cuando los niveles se elevan por encima del límite superior del rango de referencia.

Mito: Los ácidos biliares aumentan al final del embarazo.

Hecho: Las fluctuaciones de ácidos biliares no siguen ningún patrón establecido y en una misma paciente el patrón de estas fluctuaciones puede variar en embarazos distintos. Algunas pacientes responden al tratamiento y sus ácidos biliares permanecerán bajos. Sin embargo, otras pacientes tendrán fluctuaciones durante el resto del embarazo y hasta el momento del parto. Es por eso por lo que se recomienda seguir los niveles de ácidos biliares durante todo el embarazo para determinar el momento adecuado del parto.

Mito: el riesgo de muerte fetal aumenta significativamente a las 37 semanas en todos los embarazos con colestasis

Hecho: En estudios anteriores que mostraban un aumento en el riesgo de muerte fetal a las 37 semanas de embarazo, los pacientes no fueron divididos según sus niveles de ácidos biliares. Un estudio reciente de embarazos con colestasis que incluye más de 5000 embarazos ha demostrado que el riesgo de muerte fetal sólo aumenta significativamente a las 36-37 semanas en pacientes con niveles de ácidos biliares superiores a 100 µmol/L. En los casos más leves, el riesgo de muerte fetal no aumenta significativamente y sigue siendo el mismo que en un embarazo no colestásico (0,13% para niveles de ácidos biliares menores de 40, 0,28% para niveles de ácidos biliares de 40-99). Sin embargo, se sigue recomendando que el parto se produzca a más tardar a las 39 0/7 semanas, aun en los casos leves, ya que no se tienen datos suficientes para poder sacar conclusiones después de las 39 0/7 semanas, pues muchas de las mujeres del estudio dieron a luz en la semana 38.

Mito: Si sus ácidos biliares son inferiores a 40 µmol/L (o 100 µmol/L), no necesita controlar su colestasis ya que existe un riesgo mínimo.

Realidad: Si bien estudios recientes han demostrado que los riesgos de la colestasis están fuertemente asociados con niveles más altos de ácidos biliares, esto no significa que no se le deba diagnosticar ni tratar activamente los niveles más bajos. La Sociedad de Medicina Materno-Fetal (SMFM, por sus siglos en inglés) todavía clasifica el diagnóstico de colestasis cuando los niveles de ácidos biliares son superiores a 10 µmol/L. En un nivel superior a este, se le debe diagnosticar y tratar con ácido ursodesoxicólico. Otro tratamiento incluiría la monitorización fetal durante el embarazo, la monitorización de los niveles de ácidos biliares y el parto entre las semanas 36 0/7 y 39 0/7, dependiendo de los niveles más altos de ácidos biliares.

Por debajo de un nivel de 40 µmol/L, puede estar seguro de que el riesgo para su bebé es mínimo. Sin embargo, aún es necesario realizar un diagnóstico y un tratamiento activo.

Mito: la colestasis causa daño hepático a largo plazo

Realidad: Algunos pacientes con ICP presentaban una condición hepática subyacente, como hepatitis C, hepatitis autoinmune o deficiencia de alfa-1 antitripsina. Para algunas pacientes, las hormonas adicionales del embarazo representaron un estrés adicional para el hígado que provocó que se desencadenara dicha condición. Por esta razón, se recomienda realizarse una prueba de función hepática y posiblemente una prueba de ácidos biliares después del parto para detectar condiciones hepáticas subyacentes. Estas afecciones suelen ser hereditarias y se habrían desencadenado incluso sin embarazo, pero comúnmente se diagnostican a la par, ya que la colestasis puede ser el primer signo de ellas.

Un estudio mostró un riesgo ligeramente mayor de cáncer del árbol biliar en pacientes con ICP previa. Este cáncer es increíblemente raro. El mayor riesgo parece deberse a otros factores que lo ponen en riesgo tanto de ICP como de cáncer del árbol biliar (por ejemplo, hepatitis C). En otras palabras, la ICP no causa cáncer del árbol biliar. Debido a la naturaleza extremadamente rara de esta condición, esto no debería ser motivo de preocupación.

¡Esperamos que este artículo haya aportado información clara y precisa sobre lo que puede ser un diagnóstico confuso! Probablemente existan muchos más mitos en torno a este raro trastorno que no se abordaron aquí. El sitio web de ICP Care tiene un gran acervo de investigaciones y más información que, con suerte, pueden ayudar a responder más preguntas. ¡No dudes en enviarnos cualquier mito que nos hayamos perdido para una publicación de seguimiento en el futuro!

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